EL ENTORNO ....................................................................................................................
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El pueblo se ubica en una comarca que en Soria llaman, a secas, “La sierra” y en la que siglos atrás pastaba durante el verano la cabaña soriana, que con la llegada del otoño se dirigía hacia el sur en busca de tierras más cálidas. En una tierra marcada por la despoblación, VILLASECAS no es hoy sino un conjunto de casonas de piedra y mampostería en el que apenas quedan unos pocos vecinos, que acogen con curiosidad y amabilidad al visitante.

A su absoluta tranquilidad, VILLASECAS suma la ventaja de su excelente ubicación: en plena ruta de los dinosaurios, y a medio camino entre las principales localidades de la zona, permite realizar numerosas excursiones sin necesidad de efectuar largos desplazamientos.

SAN PEDRO MANRIQUE

El pasado de San Pedro Manrique, al igual que el del resto de la sierra de en la que se enclava, está estrechamente unido al gran desarrollo que, entre los siglos XIII y XVI tuvo la ganadería ovina impulsada por la Mesta, a cuyo vasto patrimonio territorial perteneció. Los blasones de algunas de las adustas viviendas de piedra existentes en este pueblo soriano, las magníficas rejerías que aún pueden verse en no pocas ventanas y balcones, así como el pequeño legado monumental que configuran la iglesia parroquial y el castillo, son testimonio de ese pasado.

Pero el principal atractivo de San Pedro Manrique es, sin duda, la peculiar celebración de la noche de San Juan, con los ritos del Paso del Fuego y las Móndidas. En la noche del 23 al 24 de junio, se extienden frente a la Iglesia de la Virgen de la Peña las brasas de una gran hoguera; sobre estas brasas caminan con los pies descalzos los pasadores, marcando fuertemente su paso y cargando sobre sus espaldas a una o dos personas.

Al día siguiente tiene lugar la ofenda de las Móndidas, protagonizada por tres muchachas solteras, elegidas por sorteo y vistosamente ataviadas. Las jóvenes desfilan por el pueblo portando sobre su cabeza unos cestillos de mimbre, decorados con flores y cintas, que contienen pan y de los que sobresalen unas ramas teñidas de amarillo.

DIUSTES
YANGUAS
En una de las laderas del Valle del Cidacos aparece esta hermosa villa, catalogada hoy como Conjunto Histórico Artístico. La mejor manera de entrar en ella es atravesar la Puerta del Río y subir la empinada cuesta de la Calle Mayor, flanqueada por recias casonas de tosca mampostería. Suelo empedrado, escudos nobiliarios y unos soportales únicos en la provincia son algunos de los encantos de este pueblo que cuenta también con los restos de un castillo del siglo XIV, tres iglesias góticas y una torre románica, así como con un Museo de Arte Sacro.