RUTA DE LOS DINOSAURIOS ..............................................................................................

Es difícil imaginar que las yermas cumbres de las sierras de Enciso y Navalsaz fueron, hace millones de años, un terreno llano y pantanoso, salpicado de lagunas, deltas y lagos de agua dulce donde la vegetación, favorecida por un clima templado y húmedo, crecía hasta alcanzar cotas inimaginables. Tal exuberancia floral suponía una magnífica fuente de alimento para el tipo de animales que campaban por aquel entonces por el planeta y, entre palmeras y robles gigantes, no tardaron en aposentarse un buen número de dinosaurios herbívoros y, por ende, carnívoros. Y fue allí, sobre el moldeable barro soriano donde los grandes saurios dejaron un pequeño y curioso regalo: sus huellas.

Aunque las teorías sobre su forma de vida y su desaparición son abundantes y continúan generando polémica, la evidente atracción que generan los dinosaurios es capaz de desatar pasiones tales, que, en esta comarca soriana, no pueden quedar mejor resumidas que en la figura de Sara , una bretunesa de 66 años, que se ofrece como guía para enseñar y contar el origen y la historia de todas las icnitas que adornan las lajas de piedra que rodean su pueblo.

En cualquier caso, las icnitas sorianas han sido lo suficientemente reconocidas y estudiadas como para que no sólo se haya diseñado una ruta para su visita, sino que, además, allí donde las laderas presentan diversas huellas, sus dueños han regresado en reproducción a tamaño natural para asaltar la añoranza del visitante.

El origen de estas huellas debe situarse cuando lo que ahora es una cadena montañosa era una extensa llanura deltaica en la que se desarrollaba un amplio sistema fluvial. Es difícil determinar con exactitud la época, pues, además, las icnitas no se marcaron al mismo tiempo, sino que abarcan un dilatado periodo de tiempo. Así, puede estimarse que el origen de las icnitas sorianas se sitúa en el periodo conocido como Cretácico Inferior , es decir, entre hace unos 150 a 120 millones de años de la actualidad.

Además, las huellas se marcaron en un periodo temporal de entre treinta a cuarenta millones de años, por lo que, sobre las grandes extensiones de limos y arcillas, donde la probabilidad de formación y preservación de huellas de animales terrestres fue muy alta, quedó la impronta de muy diversos grupos de dinosaurios que habitaron, bien de forma temporal, bien de forma permanente, estos ambientes.