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En cualquier caso, las icnitas sorianas han sido lo suficientemente reconocidas y estudiadas como para que no sólo se haya diseñado una ruta para su visita, sino que, además, allí donde las laderas presentan diversas huellas, sus dueños han regresado en reproducción a tamaño natural para asaltar la añoranza del visitante.
El origen de estas huellas debe situarse cuando lo que ahora es una cadena montañosa era una extensa llanura deltaica en la que se desarrollaba un amplio sistema fluvial. Es difícil determinar con exactitud la época, pues, además, las icnitas no se marcaron al mismo tiempo, sino que abarcan un dilatado periodo de tiempo. Así, puede estimarse que el origen de las icnitas sorianas se sitúa en el periodo conocido como Cretácico Inferior , es decir, entre hace unos 150 a 120 millones de años de la actualidad.
Además, las huellas se marcaron en un periodo temporal de entre treinta a cuarenta millones de años, por lo que, sobre las grandes extensiones de limos y arcillas, donde la probabilidad de formación y preservación de huellas de animales terrestres fue muy alta, quedó la impronta de muy diversos grupos de dinosaurios que habitaron, bien de forma temporal, bien de forma permanente, estos ambientes. |